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Reseña: 'Spiderman: No Way Home'

  • Foto del escritor: Javi Fernandez
    Javi Fernandez
  • 17 dic 2021
  • 11 min de lectura

¡Muy buenas, Cocteleros e Ideadoras! Bienvenidos al primer post de El Cóctel de las Ideas en el que hablaré de la película que recién se ha estrenado en la gran pantalla a nivel mundial: Spiderman: No Way Home. Este post tendrá una opinión inicial SIN SPOILERS que más adelante se complementará con un análisis CON SPOILERS. Pero tranquilo todo el mundo, que avisaré antes de estropearos la película en caso de que aún no la hayáis visto. Así pues, si os gusta el plan quedaos, y ¡a disfrutar!


OPINIÓN SIN SPOILERS


Qué puedo decir de una película del famoso trepamuros. La verdad es que me es imposible ser objetivo a la hora de calificar un producto en el que el protagonista es un superhéroe que lanza telarañas por las muñecas. Como curiosidad, solo puedo deciros que Spiderman, la película que se estrenó en 2002 de la mano de Sam Raimi, fue la primera película de este género que vi en mi vida (al menos que yo recuerde), y me encandiló poderosamente. Desde entonces, y apoyado por la maravillosa serie de animación de los 90, se convirtió en mi favorito, sin necesidad de conocer a ninguno más. Hoy con veintinosecuántas películas del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM) y con tantos y tan distintos personajes donde elegir, yo me sigo quedando con nuestro vecino y amigo.


Con ello quiero empezar diciendo que esta película es un homenaje a todos los fans del personaje, una delicia audiovisual que no deja indiferente, llena de referencias, guiños y momentos memorables. Pero ojo, con eso no quiero decir que para disfrutarla debáis ser fieles seguidores de Spiderman, no. Creo que cualquier fan de los superhéroes la puede disfrutar ya que cuenta con esos elementos tan destacados en este tipo de productos, acción, epicidad, y muchos efectos especiales. Evidentemente no lo va a disfrutar igual una persona que recién haya comenzado a descubrir al personaje o el que lo lleva siguiendo años, ya sea con las películas, las series o los cómics. Pero eso no quita que sea una película maravillosa en múltiples sentidos.


En cuanto a la trama solo diré que es la primera vez en mucho tiempo que no pensé aquello de “¿cuánto quedará para que termine?” Simplemente, la vi, la disfruté, y en un momento dado se terminó. Dicho así queda un poco soso, ¿verdad? Mejor lo cambio por: la viví como un niño al que regalan juguetes nuevos cada minuto, adoré cada instante de la película con una euforia que deseaba brotar de mí a cada segundo, y en un momento dado todo concluyó con ese precioso lazo que se les pone a los regalos para que queden tan preciosos.


Y es que en el transcurso de la proyección no recuerdo un momento en el que estuviese aburrido. Los valles (esas pausas o instantes de la película donde la intensidad de los sucesos baja) me resultaron tan interesantes que incluso no pensaba en que volviese la acción, y cuando volvía no hacía sino pensar que no quería que terminase.


Podría extenderme a hablar de otros temas más específicos, pero creo que me centraré en ellos en la sección con spoilers, evitando así el riesgo de contar cualquier cosa aquí que os pueda resultar reveladora.


Imagino que en este punto os preguntaréis: ¿Y no hay nada negativo? A lo que yo os respondo que hay cosas que no me han gustado tanto como esperaba, o que me habría gustado que sucedieran de otra forma. Pero que a pesar de todo apenas restan a una película que, con las expectativas que había, reconozco que tenía difícil superar las expectativas. Evidentemente, el bueno de Peter, lo ha vuelto a conseguir conmigo. Es una película que vería más de una vez, y últimamente no me estaba pasando con ninguna. La tenéis que ver en el cine.



¡OPINIÓN CON SPOILERS!


Ahora paso a hablar con spoilers de algunas (que no todas, que sino me tiro aquí hasta que termine la siguiente trilogía) de las cosas que me apetecen tanto comentar. Si no habéis visto la película, huid rápidamente de aquí, y no olvidéis volver cuando hayáis salido del cine. :)


El hecho de que vaya a haber una nueva trilogía de Spiderman no es, realmente, un spoiler de esta película. Se confirmó días atrás, y es que no es para menos habiendo visto el fenómeno que ha supuesto el reinicio (por tercera vez) de una saga del famoso hombre araña.


Quiero comenzar hablando de algo que he mencionado en la sección sin spoilers, y es que apoyo que era muy difícil que el producto consiguiese superar las expectativas de alguien que ha ido siguiendo la actualidad de la película durante meses. Filtraciones, rumores, teorías. La verdad es que ha habido de todo y de todos los colores, sabores, … Y universos. Y a pesar de todo, Sony y Disney han creado una película que me ha maravillado. Porque una cosa es intuir lo que va a suceder, y otra que te lo den como lo han hecho.


Empiezo hablando del inicio, un principio que conecta directamente con el final de Spiderman: Far From Home, cuando se descubre que la identidad de quien se esconde bajo la máscara del superhéroe es Peter Parker. Me ha gustado esa sensación de caos, de descontrol, de querer huir y no poder que nos han mostrado en los primeros minutos del filme. Es precisamente ahí, al comienzo, en ese (llamémosle) primer acto donde aparece el primer gran ingrediente de este plato: Matt Murdock. Sí, señor. Podemos decir que ha sido solo un cameo, una aparición breve que ha servido para desenredar un poco la peliaguda situación en la que se encontraban Peter y su familia. Se puede pensar que sobraba, que ha sido incluso una presencia gratuita para contentar a los fans. Pero ¡qué demonios! Tendremos a Daredevil en un futuro intuyo que no tan lejano en este universo de Marvel.


Aunque la situación se relaja un poco y Peter y sus amigos pueden convivir en una situación que les deja respirar un poquito más, que el mundo conozca la identidad de Spiderman no deja de ser un incordio, hasta el punto que ni Ned, ni MJ, ni el propio Peter consiguen ser aceptados en su solicitud de acceso al MIT. Y todo por tener relación directa con el superhéroe. Es ahí cuando el protagonista decide acudir a la residencia del Doctor Strange. El proceso me ha parecido muy orgánico, sin precipitarse, pareciendo un recurso, una idea, que aparece de manera natural. Estaba completamente dentro de la película.


Tras hablarlo con él, Peter le pregunta si tiene una manera de hacer que la gente no conozca su identidad superheróica, a lo que Strange responde que hay un hechizo que sí podría. En esta parte llegan las primeras diferencias con los trailers. Wong, el nuevo hechicero supremo, no llega a decirle a Strange que no lance el hechizo, como sí lo hacía en los trailers. Otro detalle curioso es saber que es el propio Doctor Strange el que vuelve inestable el conjuro, tratando de atender a las peticiones de Peter y modificándolo en el acto. Finalmente, Strange cierra el hechizo intentando evitar que se descontrole por completo y lo aprisiona en una especie de prisma que tampoco veíamos en los trailers. Me gustó el giro que da la relación entre ambos personajes, siendo amistosa al inicio (con la excusa de que han salvado a medio universo juntos), y seria y fría después del hechizo (siendo el propio Strange el que reconoce que Peter “no deja de ser solo un niño”). Una verdad que lo venimos presenciando desde la primera película individual de Spiderman en el UCM. Con todo, el momento “llámame señor” es dramático.


Se podría decir que aquí comienza el segundo acto, en el que múltiples villanos, a cual más variopinto, comienzan a aparecer por la ciudad. Primero el Doctor Octopus, a continuación el Duende Verde, seguidos de Sandman, Electro, y un Doctor Connors convertido en lagarto al que Strange guarda en una prisión sellada con magia. Aquí da comienzo todo: el Multiverso es real.


La nueva misión de Peter (y sus amigos Ned y MJ) es atrapar a esos villanos que se sienten tan confundidos. El momento “Tú no eres Peter” de Otto fue capaz de ponerme los pelos de punta. Y no solo eso, todos y cada uno de los comentarios y las explicaciones de estos villanos haciendo referencia a los universos de los que proceden. Universos que los fans de las películas de Spiderman conocíamos a la perfección. Se veía venir la epicidad más grandiosa de los últimos tiempos… Aunque como crítica puedo decir que en ocasiones algunos diálogos me parecieron demasiado explícitos, casi antinaturales, como evidenciando que lo que pretenden es explicar a los que nos sentábamos en la butaca lo que había pasado en otras películas, más que dándolo a entender a los personajes de dentro del metraje, no sé si me explico… Aún así, ese momento fandom no lo querría eliminar de la cinta bajo ningún concepto.


Tampoco quiero pasar de largo el enfrentamiento entre Spiderman y Doctor Strange, cuando Peter decide robarle el cubo que el hechicero prepara para enviar a los villanos a sus respectivos universos. Aquí surge otra de las claves del tan misterioso Multiverso. Cada villano tiene su destino, y alterarlo podría traer consecuencias. Cada vez que hacían referencia a ello daban más ganas de saber sobre lo que puede ofrecer este nuevo fenómeno, pero para ello, deberemos esperar hasta la película de Doctor Strange in the Multiverse of Madness. Así, nuestro querido hombre araña decide intentar salvar a los villanos, apelando a ese optimismo que lleva remarcando en toda la película.


Una de las claves de la película se da cuando Peter “arregla” el problema que hacía que el Doctor Octopus no pudiese controlar su conducta, volviéndolo pacífico. Y aunque parecía que Electro podía ser el malo malísimo de la película, el líder que comandaría a ese escuadrón en la batalla final por los constantes comentarios acerca de las posibilidades que sentía que ofrecía ese mundo, aparece realmente el cerebro perverso: Norman Osborn. Que sí, era previsible, pero a la vez no dejas de decir ¡viva! cuando ves ese rostro torcerse demoníacamente. La verdad es que fue un deleite ver la actuación de Willem Dafoe en toda la cinta, una verdadera delicia de villano al que Peter descubre del todo en uno de los momentos clave de la película. Ese instante desgarrador en que el Duende Verde asesina a la tía May.


Me detengo aquí por dos razones. La primera es para reflexionar sobre lo que este hecho provoca en un Peter al que a esas alturas de la trama se le notaba confiado, luchador, a pesar de tener que contradecir y disuadir a alguien como el Doctor Strange. Es un Peter alegre, optimista, que insistía a sus amigos a que no pensaran en las peores posibilidades, que iban a conseguir arreglar todos los problemas. Hasta ese instante, momento en que la tragedia lo atrapa como nunca antes. La segunda razón es para rememorar esa frase que tantos fans estábamos esperando escuchar. Aquello por lo que Spiderman es tan querido por la gente. Las palabras que lo describen, que nos describen a todos los que en ocasiones decidimos ser ese amigo y vecino: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Reconozco que no me esperaba escucharlo de esa manera ni en ese instante (enseguida hablamos de ello), pero qué momento. ¡Qué momento!


Comienza el tercer acto con Ned y MJ tratando de buscar a un Spiderman que huye cuando nuevamente es acusado de ser un delincuente. Nadie sabe dónde está, pero Ned, ayudado del anillo que Spiderman arrebató al Doctor Strange en su pelea, consigue abrir un portal que muestra al bueno de Spidey. Y aquí, el cine entero se estremeció, chillo, se emocionó. Spiderman pasaba a ser solamente uno de tantos con la aparición del Peter Parker de Andrew Garfield. Poco después, y en otro intento de buscar a “su Peter”, Ned abre otro portal y entra Peter de nuevo, aquel que luchó contra el Duende Verde, el Doctor Octopus, y otros tantos en otro universo. Interpretado por un Tobey Maguire al que se le notaba más mayor hizo que se me dibujará una sonrisa en el rostro. Ese Spiderman… No, ese Peter Parker que me hizo enamorarme del superhéroe arácnido volvía a estar en acción. Permitidme que lo diga: ¡Spiderverse confirmado!


Efectivamente ya solo quedaba el final, lo apoteósico, el summum. El momento en que encuentran al Peter Parker de Tom Holland dolido, furioso, derrotado. Ned y MJ tratan de consolarlo, y aquí aparece por primera vez el lado oscuro de este Spiderman. Aquel que quiere matar a quien tanto daño le ha hecho. Esta escena al completo fue fantástica, maravillosa, sensacional. Cuando los otros dos Spidermans aparecen y cuentan aquello por lo que han tenido que pasar y que tanto se asemeja a lo que el Peter de Holland está viviendo. La muerte de Gwen Stacy y el asesinato del tío Ben son el punto de conexión que encuentran con la reciente caída de la tía May. Cada uno de ellos ha pasado por momentos de oscuridad, y ha sido entonces cuando, al sobreponerse, se han dado cuenta de la clase de personas que quieren ser. El momento en que el Peter de Tobey le recuerda que un gran poder conlleva una gran responsabilidad es sensacional.


Juntos los tres, comienzan a preparar la estrategia final. El plan para curar a los villanos, no derrotarlos. A partir de aquí vuelvo a hacer una pequeña crítica, muy al hilo de lo que he contado anteriormente, y es que los momentos valle de este tercer acto se basan en la relación que entablan estos tres Spidermans. Charlas tranquilas y divertidas, y explicaciones de sucesos de sus respectivos universos. Hay quien puede pensar que alguna frasecita sobraba, pero ahora decidme: ¿quién no se ha sentido triste cuando la película ha terminado y ha sabido que probablemente no volveremos a ver esa unión otra vez? Es fanservice, pero tan bien llevado que me habría tragado con patatas más metraje con el mismo rollo.


De la batalla final podría decir tantas cosas… Esas coreografías, esos momentos multi-Spiderman tan geniales. Pero me voy a centrar en tres.


La primera, el momento al que yo llamo “tú no eres Gwen Stacy pero podías haberlo sido”. Ese instante en que algo dentro de mí gritó (y digo dentro de mí porque no quise exteriorizarlo por respeto al resto de la gente del cine) cuando el Spiderman de Andrew salva a MJ de una caída que tanto se parecía a aquella que supuso el adiós de su Gwen Stacy. Esas lágrimas tan de Peter Parker. Ese momento tan puramente Spiderman. ¡Sí, joder!


La segunda, el momento oscuridad del Spiderman de Holland, en el que lucha con rabia contra el Duende Verde, y a punto está de asesinarlo usando su aerodeslizador. Instante en que el Peter Parker de Tobey aparece para detenerlo. El Peter más veterano, el más adulto, aquel que con tan solo mirar a su yo de ese universo consigue detenerlo y disuadirlo de esa idea tan tenebrosa. Finalmente, y tras algún susto en forma de puñalada por parte del Duende Verde, consiguen inyectarle la cura, al igual que al resto de malvados, y llega el instante del adiós.


Ese final en el que la única manera de solucionar todo lo que está pasando con el Multiverso (al menos de momento) es lanzar (y esta vez hacerlo bien) el conjuro del olvido que haga que nadie recuerde quién es Spiderman. Y la idea se le ocurre a Peter, al Peter de este universo, dando a entender al espectador que está dispuesto a sacrificar lo que más quiere en este mundo: la gente que le rodea. Un momento en el que se me saltaron las lágrimas. Ese primer instante de “no me llames señor”, jugando con el distanciamiento de la primera parte de la película entre Strange y Peter. Y el momento “te quiero”, cuando MJ pronuncia las palabras y no deja que Peter haga lo mismo, diciéndole que se las diga cuando, después de borrarles la memoria, la vuelva a encontrar.


El final de la película deja un mensaje claro que me gustaría recalcar. La escena en que Peter encuentra a MJ en la cafetería donde trabaja y comprueba que, efectivamente, no lo recuerda. La propia MJ lleva una tirita en el rostro, allí donde se hirió durante la batalla final, ante lo que Peter pregunta: “¿Estás bien?” La respuesta de la chica me hizo estremecerme: “Ya no me duele”. Haciendo referencia a lo que todos esos Spidermans de los diferentes universos han tenido que hacer en algún momento: sacrificar su propia felicidad por proteger a quienes aman.


Podría extenderme hablando de muchísimo más. Hay mucha miga con esta película, y la habrá en las venideras. Pero ahora os quiero dejar el turno a vosotros, a vosotras, para que me contestéis en los comentarios a la siguiente pregunta: ¿creéis que es la mejor película de Spiderman de todos los universos hasta la fecha? Si es así, ¿con qué momento os quedáis? Está difícil, pero espero ansioso vuestras respuestas.


Llegados a este punto solo me queda decir: gracias por pasaros por aquí y seguir leyéndome hasta el final. Han quedado muchas cosas en el tintero, pero ¿quién sabe? Quizás en una nueva intervención las rescatemos para iniciar un debate. :)


Volveré muy pronto con más novedades, así que mientras tanto me despido con toda la ilusión posible, ya que sean buenos o malos momentos, siempre se puede luchar por algo mucho más bonito.


¡Hasta la próxima!


Y no, no penséis que se me olvidan las postcréditos. Eso lo quiero dejar en suspense para que si habéis leído el texto hasta aquí sin ver la película tengáis una excusa para ir al cine. Y recordad, no hagáis spoilers.


¡Gracias Marvel!




 
 
 

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